Consiste en la aplicación de una serie de pruebas psicométricas, psicológicas y neuropsicológicas utilizadas para completar la exploración realizada por nuestro equipo.

Permitirá conocer mejor el funcionamiento del niño/adolescente y así definir mejor el plan de tratamiento individualizado.

El estudio psicológico se realizará en una media de tres sesiones. En algunos casos, cuando el rendimiento del niño sea susceptible al cansancio, se recomendará dividir las sesiones en tiempos más cortos. Lo asumirá un psicólogo concreto de nuestro equipo en función de las características del niño/adolescente.
Las pruebas que se aplicarán variarán en función del tipo de dificultad, las características y edad del niño.
Los aspectos a valorar se centran en el funcionamiento cognitivo, emocional y personal del niño/adolescente, al poder condicionar el planteamiento de los objetivos terapéuticos. A continuación señalamos las principales áreas de evaluación:

  • Evaluación Cognitiva. Inteligencia, atención, memoria, funciones ejecutivas, etc. (ver apéndice Neuropsicología)
  • Evaluación del Lenguaje. (ver apéndice Logopedia)
  • Evaluación del Aprendizaje. Se aplicarán diversas pruebas (lectura, escritura, cálculo,…) adaptadas al nivel escolar del niño/adolescente para valorar posibles dificultades a este nivel.
  • Evaluación de la Personalidad. Aunque no se puede hablar de la personalidad como constructo hasta los 18 años, siempre se valorarán aspectos relacionados con rasgos de personalidad, que comienzan a dibujarse desde la infancia, y que pueden estar incidiendo en el inicio del desarrollo de algún problema.
  • Evaluación Psicopatológica. Se valorarán aspectos como el estado afectivo, ansiedad, pensamiento, sensopercepción en función de las necesidades específicas de cada niño/adolescente.
  • Evaluación de las Esferas Relacionales. Implica la realización de una entrevista familiar donde se valore la dinámica relacional, el nivel de adaptación social del niño/adolescentes y sus Habilidades sociales.
  • Evaluación con  Instrumentos Diagnósticos Específicos. Permitirán confirmar la presencia de patologías psiquiátricas concretas. Dentro de este epígrafe adquieren especial relevancia el ADI-R (entrevista diagnóstica de autismo revisada) y el ADOS-G (escala de observación para el diagnóstico de autismo general). Ambos instrumentos están diseñados para completar la evaluación clínica de niños con sospecha de Trastornos del Espectro Autista (TEA) y a día de hoy suponen una herramienta fundamental para establecer un diagnóstico final de TEA. Requerirán de una formación y acreditación específica que garantice un correcto uso de los mismos.

El ADI-R se basa en una entrevista a realizar con los padres del menor y cuya duración se estima de 1-2 horas. El ADOS consiste en una entrevista directa con el niño (generalmente de menor duración que el ADI-R), donde se plantean una serie de actividades para inducir comportamientos  sociales, comunicativos y simbólicos y también para provocar  algunas conductas atípicas características de TEA.