El trastorno del desarrollo debe considerarse como la desviación significativa del “curso” del desarrollo, como consecuencia de acontecimientos de salud o de relación que comprometen la evolución biológica, psicológica y social.

Se entiende por tanto como trastornos del desarrollo todos aquellos cuadros de inicio precoz que tienen en común una dificultad en la adquisición de habilidades motoras, de lenguaje, sociales o cognitivas que provocan un impacto significativo en el progreso del desarrollo de un niño.

Los trastornos del Desarrollo pueden ser tanto físicos (como la ceguera, sordera,…) como afectar las actividades mentales (como los problemas de aprendizaje). O pueden ser una combinación de ambos, como el síndrome de Down.

En general se incluyen bajo esta denominación:

  • Retardo global del desarrollo psicomotor – Retardo mental
  • Parálisis cerebral
  • Trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (disfasias) y habla
  • Trastornos específicos del aprendizaje
  • Trastorno específico del desarrollo motor (dispraxias)
  • Trastornos generalizados del desarrollo (espectro autista)
  • Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad
  • Síndrome de Tourette

Las causas de los Trastornos del desarrollo pueden ser muy diversas pero algunas de ellas implican:

  • Anormalidades cromosómicas o genéticas (causan condiciones como el síndrome de Down y el síndrome de Rett)
  • Exposición durante el embarazo a ciertas sustancias (pe: beber alcohol en el embarazo puede causar Trastornos del Espectro alcohólico fetal), ciertas Infecciones durante el embarazo, Parto prematuro,…

Algunos retrasos en el desarrollo pueden neutralizarse de forma espontánea, siendo a menudo la intervención la que determina la transitoriedad del trastorno.

Para ello será fundamental comenzarla lo antes posible pues en las etapas tempranas de la vida es mayor nuestra Plasticidad Cerebral. Esto posibilitará que en ambientes enriquecidos con estímulos debidamente programados, se puedan aumentar las interconexiones neuronales con la consecuente activación y aprovechamiento de otras áreas cerebrales intactas que podrán asumir nuevas funciones y así compensar a las inicialmente lesionadas.