ADOLESCENCIA

La adolescencia es una etapa transicional entre la niñez y la edad adulta donde se manifestarán más cambios que en cualquier otro momento de la vida. Muchos de estos cambios (tanto físicos como psicológicos) serán decisivos para conformar su personalidad que todavía se encuentra en formación.

Los adolescentes se encuentran ahora más conscientes que nunca de si mismos, comienzan a sentir la necesidad de ser autosuficientes y de crear una identidad propia, algo que muchas veces harán por oposición a sus padres.

Por otro lado, la adolescencia también supone un momento de redefinición de la imagen corporal y de la necesidad de reconocimiento y aceptación por parte de los demás. Este aspecto resulta sin duda clave para garantizar en los adolescentes una buena autoestima y su satisfacción personal.

El adolescente buscará aprender de sus experiencias y querrá ser él quien encuentre las respuestas. Es normal por tanto que aparezcan diferencias con los padres y surjan conflictos en el núcleo familiar.

Esta etapa también conlleva un incremento de las demandas del medio familiar, social y escolar, lo que supone muchos elementos añadidos de presión (adquisición de diferentes roles y responsabilidades, elección de una vocación o futuro laboral, madurez sexual e inicio de las relaciones de pareja) y expone a los adolescentes a muchos factores de riesgo. Facilitar orientación y apoyo a los adolescentes resultará pues un aspecto fundamental del tratamiento.

En el trabajo terapéutico con los adolescentes será muy importante tener presente todos estos aspectos. La lucha contra la autoridad aparece cuando se sienten subordinados y amenazados, por lo que conviene ser extremadamente respetuoso y paciente con ellos. El desarrollo de valores es un tema a trabajar pero siempre teniendo en cuenta que los chicos/as deben sentir que pueden decidir cual es el camino a seguir. Gran parte de nuestra función como terapeutas, será actuar como guía de todo este proceso y promover con ello su bienestar físico y psicológico, favoreciendo también un desarrollo sano de su personalidad.

En última instancia nuestro objetivo será fomentar en el adolescente, la adquisición de estrategias de afrontamiento y adaptación que contribuyan a su proceso de maduración psicológica y favorezcan la mejora de su autoestima, de sus habilidades sociales, de su capacidad de auto regulación. Debemos ayudarlo a mejorar la comunicación con todas aquellas personas que lo rodean y acompañarlo además en la toma de decisiones que puedan condicionar su futuro.

La adolescencia es además un periodo en el que pueden aparecer algunos trastornos psicológicos y psiquiátricos que precisan de una intervención clínica.

La manera en que se trabaja con chicos de esta edad puede ser diversa, pero sin duda la comunicación fluida y una relación de confianza serán claves para el éxito terapéutico. Resultará muy importante la orientación no solo del mismo adolescente sino también de sus padres.

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TRASTORNOS PSICOLÓGICOS/ PSIQUIATRICOS EN LA ADOLESCENCIA

La adolescencia supone un periodo de riesgo en el que pueden debutar algunos trastornos psicológicos y psiquiátricos.

Los más frecuentes son los Trastornos de Conducta y los Trastornos de tipo afectivo y/o emocional. Estos últimos incluyen cuadros tan dispares como la depresión, los trastornos de ansiedad, los trastornos por estrés postraumático, y los trastornos obsesivo-compulsivos. Cabe añadir también, por el mayor riesgo de aparición en estas edades, a las autoagresiones y las tentativas de suicidio.

La autoagresión y el suicidio están muy relacionados con aspectos de impulsividad y no tienen porque asociarse necesariamente a una depresión. Si bien es cierto que hay ciertos trastornos psiquiátricos predisponentes (depresión, psicosis, abuso de sustancias, trastornos de conducta) también influirían otros factores como el aislamiento, la baja autoestima y la enfermedad crónica. También hay que considerar las situaciones familiares de pérdida, los problemas en la convivencia familiar, el abuso, la negligencia y la historia familiar de trastornos psiquiátricos y suicidio.

Por otro lado señalar que muchos de los problemas de conducta que más preocupan y/o hacen sufrir a los padres (hurtos, huidas temporales del hogar, desorden/abandono personal, experimentación con tóxicos, rechazo escolar, violencia verbal, pertenencia a grupos auto-marginados,…) suelen obedecer a problemas adaptativos, más o menos graves, relacionadas con la etapa de crisis y cambio inherente a la adolescencia.

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